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Testimonios y legados de tiempos

Boceto histórico y testimonios

En el espacio esloveno en el siglo XX predominaron tres regímenes totalitarios que estremecieron por completo el cuerpo de la nación. A partir de los años veinte del siglo anterior, los sufrimientos bajo el fascismo marcaron a los eslovenos quienes en aquel entonces vivían bajo Italia. Durante la Segunda Guerra Mundial, eran fascismo y nacionalsocialismo los que agitaron los fundamentos de la existencia eslovena. Usaban cualquier medio para cumplir los objetivos. Ocupación de territorio, colonización cultural planificada y sistemática, destierros, internaciones, fusilamiento de los rehenes son los hechos implacables que llevaban hacia la destrucción del pueblo esloveno. Con la violencia revolucionaria durante la guerra y abuso de la lucha de liberación para la llegada al poder se abría camino para el tercer totalitarismo – comunismo. Según las conclusiones de la historiadora Dra. Tamara Griesser Pečar, el comunismo logró «poner el signo de igualdad entre la lucha por libertad con la resistencia comunista y excluir a los representantes de las corrientes no-comunistas como colaboracionistas.»[1]

La Segunda Guerra Mundial terminó en mayo de 1945. Pero después de fin de ocupación y el retiro del ejército extranjero, no se estableció un sistema democrático y libre, sino otro régimen totalitario. Aunque los políticos comunistas en sus discursos prometían un futuro mejor, eliminación de injusticias sociales e introducción de igualdad entre la gente, en efecto el aparato comunista con todos sus recursos desde el principio estableció una supremacía totalitaria. A pesar de la introducción de derecho electoral general, un partido averiguaba y confirmaba todos los candidatos en las elecciones, y los resultados estaban conocidos de antemano. El ejército esloveno se integró en el yugoslavo, y las autoridades eslovenas eran subordinadas a las autoridades federativas. En el estado policial y sin derecho, los tribunales eran armas obedientes de las autoridades con las que fueron realizados numerosos procesos con fines propagandísticos, dirigidos en contra de la oposición política, la Iglesia católica, los representantes de economía, intelectuales, agricultores y otros opositores del nuevo gobierno. Policía política secreta estaba activa y con intervenciones en las líneas telefónicas, denuncias y censura supervisaba a los individuales en todos los aspectos de la vida pública e incluso la privada. Realización de la nacionalización, destrucción de la agricultura privada y espíritu empresarial quebraron la independencia económica y financiera de los individuos,
lo que consecuentemente implicaba su dependencia del sistema.

A las víctimas del régimen comunista hay que añadir más de 16.000 condenados políticos y al menos 25.000 prisioneros políticos, destierros de los habitantes de la nacionalidad alemana y húngara, al igual que las familias eslovenas de las áreas transfronterizas, 17.000 de refugiados de posguerra, existencia de los campos de concentración y de trabajo, campos de trabajo correccional y de trabajo socialmente útil, y la expropiación violenta. Según el Dr. Milko Mikola, tomando en cuenta esos datos es posible concluir que el número las víctimas directamente afectadas por el sistema comunista sobrepasa 100.000. Si añadimos también los miembros de la familia y los familiares cercanos de las víctimas, el número aumenta adicionalmente.[2]

Las víctimas de la violencia más grave son las que les fue quitada la vida. Los números son altísimos. Según el censo realizado por el Instituto de la Historia Contemporánea y dirigido por la Dra. Vida Deželak Barič, colaboradora del Instituto, en la Segunda Guerra Mundial Eslovenia perdió 6,5 por ciento de población.[3] Bando de partisanos y revolucionarios causó más de 24.000 víctimas – durante la guerra y en posguerra. Sin asesinatos de posguerra, eslovenos habrían tenido 15 por ciento menos víctimas.[4]

En el territorio esloveno hasta hoy se han evidenciado aproximadamente setecientos lugares de ejecución con los restos de los opositores (políticos y otros) del sistema comunista, matados de manera violenta y extrajudicial. Además de eslovenos, ahí fueron matados muchos croatas, serbios, montenegrinos, gitanos, gente de nacionalidad alemana y otros.

Esos números incluyen nombres de hombres, mujeres, muchachas y muchachos jóvenes, niños, también no nacidos. Con ellas están asociadas las tragedias de las familias que por exilio no volvieron a verse durante años o decenios, algunas también se desintegraron.

Ajuste de cuentas en posguerra por parte de los comunistas con todos los que representaban cualquier «peligro» para el nuevo sistema y la oposición de nuevo gobierno totalitario marcó generaciones de los eslovenos.


[1] Tamara Griesser Pečar, Med totalitarizmi pri nas najhujše posledice pustil komunizem, Radio Ognjišče, 2015 http://radio.ognjisce.si/sl/165/slovenija/17079/, 20 de noviembre de 2018.

[2] Véase más en Milko Mikola, Rdeče nasilje: represija v Sloveniji po letu 1945, Celjska Mohorjeva družba, Celje 2012.

[3] Primer censo de verdad – en la violencia de posguerra murieron 6,5 % se eslovenos, la entrevista con la historiadora Vida Deželak Barič, https://www.rtvslo.si/slovenija/prvi-pravi-popis-v-vojnem-in-povojnem-nasilju-je-umrlo-6-5-slovencev/284939, 22 de noviembre 2018.

[4] Ibídem.