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Vida Vrhnjak Duler

Vida nació en la familia Vrhnjak en Pameče cerca de Slovenj Gradec. Su padre Vinko, quien era ingeniero de silvicultura, se casó con la maestra Marija Ferenčak en 1933. Tuvieron siete hijos. El padre heredó de su padre la granja de 32 ha, pero la crisis lo hizo buscarse un empleo en silvicultura en 1937, mientras que la gestión de la granja se la encargó a su esposa. Se fue a trabajar en Straža cerca de Novo mesto. En abril de 1941, después de la ocupación alemana, Vida – su hija mayor y Jelka quien era un año menor que Vida, se fueron a vivir con él, mientras que otras dos hijas se quedaron a vivir con su mamá. Anteriormente, en el año 1938 murió su hijito Cici. Nuevo gobierno alemán cerró las escuelas eslovenas, por lo cual mamá perdió su empleo como maestra.

El día 16 de agosto de 1941 los italianos arrestaron a padre y lo llevaron sin decir adónde. A duras penas mamá logró huir de Pameče y reunirse con dos hijas mayores que se fueron a vivir en la casa de tía en Brezova reber cuando arrestaron al padre. En la nochevieja entre 1941 y 1942 al padre lo dejaron ir de la prisión italiana. Le reprocharon la orientación comunista, por lo cual perdió el trabajo y se quedó sin piso. Encontró una nueva vivienda en Sela en la orilla del rio Krka. Entretanto mamá volvió a trabajar como maestra en Ajdovec, pero pronto llegó a experimentar la táctica partisana de intimidación, cuando la enceraron con una compañera de trabajo para amenazarlas e interrogarlas. Después de eso obtuvo empleo en Vavta vas y dio a luz a la hija Irena.

Una vez acabada la ocupación italiana, la familia se mudó a Novo mesto – ahí se mudaron también otras familias por temor de partisanos. Hombres se alistaron a la Guardia Nacional, y el padre de Vida obtuvo el rango de teniente mayor en Bršljin en Novo mesto. Mamá dio a luz al séptimo hijo – hijito Ivanček. Al padre lo trasladaron a Mačkovec en la primavera de 1944, y después de eso a Dobrava pri Škocjanu.

Entretanto recibieron la noticia de que los alemanes en Pameče dispararon a un rehén – el hermano de Vinko, además de diez prisioneros de Maribor. Debido a bombardeos frecuentes de Novo mesto por parte de los alemanes, la familia volvió a retirarse a Dobrava, y en 1945 por un período breve a Dobruška vas. Desde ahí el día 9 de mayo de 1945 el padre inicia su éxodo de refugiado, con los demás miembros de la Guardia Nacional del área de Šentjernej.

Pasados unos días, mamá con seis hijos y la familia de hermana se retiraron hacia Brežice. Esta vez se acomodaron en Sela pri Dobrovi en la casa de abuelos, en la que anteriormente estuvo la familia Kočevar. Desde ahí se fueron a Maribor en tren, y luego hasta Dravograd. A partir de ahí mamá se dirigió con sus hijos entre uno y once años hacia su casa antigua en Pameče. Ahí encontraron la casa vacía y robada, y sobre todo echaban de menos al padre. Por cierto, tenían esperanza que volverían a reunirse.

El destino de padre dependía de los partisanos locales. Después de abandonar Dobruška vas el padre llegó hasta Pameče, pero ahí lo arrestaron los oficiales de campo locales durante las vísperas en la iglesia. Lo llevaron a la cárcel en Slovenj Gradec, al igual que unas mujeres de la aldea. Sin dejar huella. Mamá buscaba información sobre él en varias instituciones y oficinas, hasta que en enero de 1948 recibió una decisión que indicaba que su esposo Vinko no había sobrevivido el día 1 de septiembre de 1945. Un nuevo calvario empezó para ella y los hijos. Perdió el empleo en el colegio y a pesar de numerosas peticiones, no pudo volver a trabajar. Su preocupación para el sustento de los hijos, al igual que para quedarse con la granja y el cultivo fue enorme. Partisanos vaciaron a la casa y el establo, y por medio de varios procedimientos nacionalizaron la propiedad de padre, aunque ésa ya había sido oficialmente heredada por los hijos.

Para poder sustentar a su familia y otros parientes que vivían en la casa, mamá tuvo que tomar el puesto de la administradora en una cooperativa de mampostería y luego era camarera en su propia casa en la que la municipalidad abrió una taberna. Ésa operaba hasta el octubre de 1953 cuando fue cerrada por la municipalidad. Mamá volvió a enviar la petición para un empleo de maestra, pero la rechazaron. En 1954 obtuvo un empleo administrativo en el comité popular de distrito en Slovenj Gradec. Volvió a remitir una petición para enseñar – de nuevo sin éxito. A los 54 años se jubiló, pero tres años más siguió trabajando como administradora para poder sustentar a los hijos y posibilitarles la educación.

Durante la educación sus hijos estaban acosados y tuvieron que renunciarse de muchas comodidades. De una manera bastante dura sintieron la diferencia con los hijos de los combatientes. A pesar de eso lograron concluir la educación y encontrar empleos. Las consecuencias de los horrores de la guerra y posguerra les marcaron toda la vida, sobre todo afectaron al Ivanček – el hijo menor que murió a sus 52 años, sin descendencia. Justo él era previsto para heredar el linaje de Vrhnajko en Pameče.

El testimonio lo recibimos en 2009 de la hija Vida Vrhnjak Duler. Fue publicado también en la revista Zaveza, núm. 90, septiembre de 2013.

Testimonio escrito:


Preparación para la publicación: Marta Keršič