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Mici Malavašič Cassullo

Mici nació en 1938 en la aldea Butajnova en la parroquia Šentjošt nad Horjulom. Desde pequeña llegó a vivir los horrores de la guerra y se acuerda de los tiempos cuando a su padre le amenazaron con muerte. Eso pasaba en los años 1942 y 1943 cuando la violencia revolucionaria en la provincia de Liubliana alcanzó el colmo. Esa parte de Eslovenia desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial estaba bajo la ocupación italiana que era muy difícil para el pueblo. La causa de las represalias italianas fueron las acciones partisanas varias veces provocadas e imprudentes sin ninguna importancia militar, pero que activaban represalias graves. De esa manera los italianos dislocaban a los lugareños en la internación, incendiaban hogares y disparaban a los rehenes. El temor entre la gente con la violencia partisana sólo aumentó. Muchos inocentes fueron matados: desde los hombres influyentes, intelectuales y comerciantes hasta la gente modesta, padres y madres que jamás se habían expuesto políticamente. Nadie estaba seguro frente a la violencia doble: por un lado, la del ocupante y por otro de la partisana. Debido al estado insoportable que iba empeorándose, la gente organizó guardias cívicas que se ocupaban de la seguridad de las casas y de población. Después de su formación, las circunstancias se aliviaron un poco.

Al Pavel, el padre de Mici Malavašič, también le amenazaban. El reproche principal en su contra era que varias veces ofreció pernoctación a Srečko Huth, un sacerdote joven que había huido de la zona de ocupación alemana y ejercía su oficio pastoral en Butajnova. Uno de los lugareños advirtió a Pavel, el padre de Mici, que estaba en una lista de personas que planeaban asesinar. Por el miedo la familia se mudó a Šentjošt, una aldea vecina. Ahí se quedaron a vivir hasta el fin de la guerra en la casa de unos parientes.

Padre, madre y pequeña Mici abandonaron sus tierras natales junto los miembros de la Guardia Nacional y los civiles a inicios de mayo de 1945. Se fueron a través de Ljubelj y su primera parada era campo de refugiados en Vetrinj, cerca de Celovec. De ahí los dirigieron al campo de refugiados en Judenburg. En 1948 se fueron en un barco hacia Argentina y llegaron el 11 de diciembre de mismo año.

Empezaron una vida nueva vida en los lugares completamente desconocidos donde había que encargarse para la sobrevivencia, aceptar nuevos hábitos y nuevo entorno cultural. Mici se casó con un argentino que se encargó para que sus tres hijos se matriculasen en una escuela eslovena y aprendiesen esloveno. Sus nietos también son educados en el espíritu de amor hacia la lengua y cultura eslovenas.

Mici participó activamente en el trabajo de la comunidad eslovena en Buenos Aires. Era presidenta de Zveze slovenskih mater in žena (Asociación de Madres y Esposas Eslovenas) durante cinco años. Después era presidente del centro Naš dom (Nuestro Hogar) en San Justo durante diez años, mientras que asimismo durante muchos años colaboraba con la radio Slovenski kotiček (Rinconito Esloveno) en el que una vez por semana preparaba las emisiones en español y esloveno e informaba a los eslovenos que vivían en Argentina, pero también a los argentinos, de lo que estaba sucediendo en Eslovenia.


Grabado: junio de 2016, Liubliana (Eslovenia)

Entrevista realizada y grabada por: Marta Keršič

Preparación para la publicación: Marta Keršič y Mirjam Dujo Jurjevčič