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Matevž y Slavka Košir

Cónyuges Matevž y Slavka Košir (con apellido de nacimiento Oblak) nos cuentan en su testimonio las historias que datan de la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando los dos todavía eran niños. Matevž nació en 1931 en Dolge njive pri Lučinah en el municipio Gorenja vas. La familia era numerosa – en ella nacieron 15 niños, de los cuales cuatro murieron muy pequeños. El padre era carretero y hacía carros para los agricultores, por lo cual no había pobreza en la casa. Los padres querían que todos los hijos se acostumbrasen a trabajar, mandaron a todos a ganarse la vida como sirvientes, salvo a una hija y a un hijo. Cuando un hijo o una hija cumplió ocho o nueve años, se fue a trabajar como pastora o pastor en la granja del abuelo. De esa manera también Matevž inició su viaje a la independización. Entretanto regularmente iba a la escuela en Lučine. Trabajaba como pastor durante cinco años; tenía comida y ropa suficiente. Por eso era satisfecho y no quería volver a casa.

Su granja se ubicaba en la frontera entre las zonas de ocupación alemana e italiana y durante la guerra estaba bastante expuesta a ambos ocupantes. La frontera inicialmente no pudo percibirse en la naturaleza. Pero en 1941 la marcaron para que fuera más visible, de manera que talaron el bosque 100 m de ancho, montaron una cerca de redes de dos metros de altura y con alambre de púa por encima. Cerca de la casa de los Košir alzaron también una atalaya. Durante la guerra los partisanos los visitaron sólo una vez.

En 1945, cuando la guerra estuvo por terminarse, tres muchachos de la casa del abuelo en la que servía se alistaron a la Guardia Nacional, de manera que únicamente Matevž era el que se quedó para trabajar en la casa. Primero había tenido la intención de irse a estudiar, pero el abuelo le dijo que iba a quedarse en la casa y trabajar. Al abuelo lo mató una mina en 1942 en la frontera entre Alemania e Italia.

En 1949 se les incendió el establo y Matevž se encargó él solo de renovarlo por completo. En 1951 lo llamaron al servicio militar en Zaječar, donde permaneció 22 meses. Al irse, la abuela le prometió que él heredaría la granja. En el ejército no lo aceptaron bien, ya que tenía una característica negativa, firmada por sus aldeanos, en efecto los miembros del Comité Popular Local de Butajnova, establecido en posguerra.

Al volver del ejército, de nuevo tuvo que ponerse a trabajar duramente en la granja. Su familia no le caía bien a los gobernantes de posguerra. Por eso la granja estaba sometida constantemente a las entregas obligatorias. Les quitaban los animales, cereales, carne, manteca, patatas – en breve, todo lo que encontraron. Les amenazaban con la privación de propiedad y con la cárcel, si no aceptaran la entrega obligatoria. Incluso les enviaron a los investigadores, para que averiguaran si algo habían escondido.

Para la entrega obligatoria tuvieron que sacar del bosque 9.000 metros cúbicos de la madera de la mejor calidad. Anteriormente tres generaciones se esforzaban para que el bosque creciera y se renovara, y las autoridades de posguerra lo talaron. Las tierras comunales fueron considerablemente reducidas ya por los alemanes, que en 1941 talaron 4.000 metros cúbicos de madera.

Su mujer Slavka y él mantuvieron la granja viva sólo con esfuerzos increíbles, valentía y dedicación al trabajo. Slavka nació en 1935 en el lugar Brebovnica, en la parroquia de Lučine. Los partisanos los visitaban día tras día y les quitaban todo lo que encontraban. Debido a la ubicación, la granja de su familia estaba expuesta más aún que la de los Košir. Después de la guerra no llegó la paz – era peor que durante la guerra.

El padre de Slavka era miembro de la Guardia Nacional y después de la guerra lo mataron en Škofja Loka. La familia se quedó sin padre. Los hijos eran casi todos menores de edad y tuvieron que ponerse a trabajar duramente para mantenerse vivos a sí mismos y la granja en la que vivían. Mamá los crio en honradez y respeto. Eran capaces de trabajar duramente, fuera cual fuese el trabajo. Justo eso fue la garantía del progreso del linaje y de la conservación de la granja para las futuras generaciones.

Matevž y Slavka se casaron y se fueron a vivir en la granja de los Košir. A pesar de las entregas obligatorias de posguerra, mantuvieron la granja viva. No sólo la conservaron en las circunstancias tan difíciles, sino también la renovaron y modernizaron, así que la granja hoy en día es un ejemplo del entorno rural conservado y el paisaje agrícola con un matiz de cultura. Se sienten orgullosos de su linaje que todavía vive y trabaja.


Grabado: septiembre de 2018, Šentjošt (Eslovenia)

Entrevista realizada por: Marta Keršič, cámara: Peter Keršič

Preparación para la publicación: Marta Keršič y Mirjam Dujo Jurjevčič