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Lidija Drobnič, de nacimiento Kisovec

Lidija Drobnič nació en Liubliana en 1931. Sobrevivió la ocupación italiana y los inicios de la violencia revolucionaria en la región de Liubliana. Como alumna del liceo clásico en Liubliana, en 1947 se alistó a la organización ilegal Krščanska demokratska mladina (La juventud de la Democracia Cristiana) cuya intención era volver a instaurar la democracia en Eslovenia pacíficamente, sin violencia y sin revolución. Por eso la detuvieron y bajo la acusación de estar distrayendo la juventud del trabajo y propagando las ideas en contra del trabajo duro, la enviaron al trabajo socialmente útil en el campo de concentración Ferdreng para mujeres. Al igual que a ochocientas prisioneras, la humillaban gravemente, maltrataban, llegó a vivir la esclavitud laboral, pero ante todo un gran temor frente a lo que les iba a pasar. En muchas ocasiones estaba convencida de que la está esperando la muerte. Con extremamente escasa comida las prisioneras tuvieron que llevar a cabo trabajos físicos difíciles, vestidas en la ropa que llevaban puesta en el momento de detención, sin contacto con sus familias y bajo la vigilancia de la guardia de prisión. En octubre de 1949 a Lidija y a otras prisioneras del campo de concentración las trasladaron a fortaleza de Škofja Loka. La dejaron ir en marzo de 1950. En su propia piel sintió lo que era el gobierno del sistema comunista que le robó los mejores años de la juventud. Al darla de alta tuvo que garantizar con su firma que iba a callar de lo que le había pasado en el campo de concentración.

Durante la época de los cambios democráticos que prometía un mejor futuro para Eslovenia, estaba en primeras filas y sin temor expresó sus demandas por un estado libre, independiente y democrático. Llegó a ser la presidenta de las alumnas internas de sores de las hijas de María Auxilio de los cristianos, era miembro activo de los democristianos, miembro de la Comisión de la República de Eslovenia de Reparación de Injusticias, la fundadora de la Asociación de Mujeres Licenciadas de las Universidades de Eslovenia y cofundadora de la Sociedad de los Prisioneros Políticos. Por su iniciativa el Tribunal Constitucional en 2011 anuló el nombre de Titova cesta por un antiguo dictador y el presidente de la RFSY de por vida que era símbolo del régimen totalitario comunista en posguerra. Con gran empeño y trabajo duro movía las fronteras de lo imposible. Era apoyo fiel a su esposo Anton Drobnič – el primer fiscal general en la Eslovenia independiente. Cumplía con su misión también como madre, abuela, bisabuela, abogada, política y luchadora incansable para conservar derechos humanos y la dignidad humana. Su actitud sin duda se debe a las pruebas que tuvo que afrontarlas en la vida. Desde el año de 1990 anualmente organiza una conmemoración en Ferdreng que sigue siendo un testigo vivo del sufrimiento de mujeres y muchachas eslovenas.

Lidija Drobnič, discurso en la conmemoración en Ferdreng el día 8 de septiembre de 2019:


Grabado: 8 de septiembre de 2019, Ferdreng (Eslovenia)

Preparación para la publicación: Marta Keršič y Mirjam Dujo Jurjevčič