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Kristina Podkrižnik, de nacimiento Pečar e Izidor Pečar

Kristina Podkrižnik, de nacimiento Pečar

En familia Pečar nacieron seis hijos. El mayor nació en 1933 y la hija menor en posguerra, cuando padre volvió de la cárcel. Vivían en la aldea Nadgorica pri Črnučah, cerca de la iglesia de San Juan el Bautista. Tenían una granja, y el padre era muy bien informado y progresista. Era miembro de club de cultura física Orel y excelente deportista. Iba a participar incluso en los juegos olímpicos, lo que no se pudo realizar por los trabajos en la granja. Trabajó en todo – desde albañilería y carpintería hasta los trabajos relacionados con la casa, familia y la granja.

Durante la Segunda Guerra Mundial la aldea Nadgorica pertenecía a la zona de ocupación alemana. Los lugareños eran muy conectados entre sí y ayudaban unos a otros. Los partisanos en esa zona se organizaron temprano. Pero, resultó que la progresividad y trabajo honesto les molestaban a algunos. Por eso se vio forzado esconderse incluso durante la guerra. De otra manera lo habrían matado. Sintió fuerte obstrucción enseguida al terminarse la guerra, cuando lo encerraron en las cárceles de Šentvid. La hija Kristina recuerda que ni lo reconoció al volver a casa; tanto había cambiado. Padre le dijo que la comida en la cárcel era malísima, en general una sopa poco espesa y con gusanos. Después del regreso de la cárcel, la familia tuvo que afrontarse con la entrega obligatoria y grandes impuestos, de modo que la granja la mantuvieron viva sólo con un gran empeño y trabajo duro. Ingresos adicionales los consiguieron excavando arena en Sava, para poder pagar todos los impuestos que les exigían.

Kristina y su hermano Izidor se acuerdan de los camiones que después de la guerra pasaban por su aldea rumbo al bosque cercano. Según decía padre, se supone que en esos camiones eran los prisioneros de Šentvid. Padre solía repetir: «De nuevo los llevan, de nuevo los llevan.»

Izidor Pečar

El cementerio mencionado ni siquiera hoy en día está marcado ni registrado. Se supone que está ubicado en el bosque pantanoso en cercanía por el cual pasan los canales, por encima de los cuales se elevan unos terraplenes.

Kristina tiene bonitos recuerdos de la escuela, ya que sobre todo los maestros la respetaban. La familia le inculcó cierto orgullo intrínseco, lo que conservó a pesar de la denegación de derechos por parte de los gobernantes de posguerra. Conserva los valores heredados de los padres; no guarda rencor, es pacifista y desea una buena convivencia.


Grabado: 17 de diciembre de 2019, Nadgorica pri Ljubljani (Eslovenia)

Entrevista realizada por: Marta Keršič, cámara: Mirjam Dujo Jurjevčič

Preparación para la publicación: Marta Keršič y Mirjam Dujo Jurjevčič