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Julka Zelnik, de nacimiento Rožmanec

Julka Zelnik, de nacimiento Rožmanec nació en 1942 en Horjul. Su padre Andrej compró un molino viejo con unos terrenos en Horjul y en 1937 se casó con Marija Nagode de Podolnica. Se sustentaba con la compra de los productos agrícolas de los granjeros de las aldeas de alrededor y luego los vendía en Liubliana. Tenía clientes leales a los que siempre pagaba justamente. Por eso la gente lo respetaba mucho. Andrej y Marija tuvieron tres hijos: en 1938 nació el hijo Jože, en 1941 la hija Marija y en 1942 la hija Julka. Antes del nacimiento de la hija Julka al padre lo llevaron los italianos, primero a la isla Rab y luego a Renicci. Después de la capitulación italiana al padre lo trasladaron al campo de concentración Flossenburg, en Alemania. Ahí trabajaba en una pedrera y tuvo un accidente, por lo cual acabó en hospital. El médico le prescribió comida especial, pero un lugareño de aldea vecina se la quitaba. Asimismo, no le entregaban los paquetes que le enviaba su esposa. Eso fue la razón de su muerte. Eso fue lo que sus compañeros de prisión – paisanos que eran encerrados con el padre Andrej se lo dijeron a sus miembros de familia.

Los miembros de la familia fueron informados sobre su muerte por correo. Desde ese momento las circunstancias en la casa se empeoraron. Mamá se encargó del molino y oficio. En 1951, cuando trabajaba, se hirió la mano gravemente y llegó a ser parcialmente discapacitada. Para colmo, la herida se envenenó y sólo por un milagro ella sobrevivió. Los niños se quedaron solos con mamá enferma. Cumplieron doce, nueve y ocho años cuando tuvieron que encargarse del oficio. Ellos mismos molían, medían peso y anotaban los sacos recibidos. Su oficio era controlado constantemente. Una vez sucedió que los niños no pudieron cargar un saco a la báscula por ser demasiado pesado, a pesar de que los tres juntos intentaban de moverlo. Por el saco no medido a mamá la castigaron con prisión y con una multa. No tuvo dinero y se fiaba de poder pagar la multa con la venta del ternero cuando nace y con los puerquitos de la cerda, a los que estaban esperando. El dinero se la prestó Nastran – el cura local. Pagó la multa.

Pasados unos meses volvió a recibir correo para que se presentara en la estación de policía en Vrhnika. No sabía que le iban a recriminar de nuevo. Se burlaron de ella y no querían decirle la razón por la que la encerraron. Al final le dijeron que la detuvieron porque no había pagado la multa. Dios quiso que llevaba consigo el recibo del pago de la multa. La interrogaron hasta las últimas horas de la noche. Los niños que se quedaron en casa tenían mucho miedo y estaban preocupados que le estaba pasando a su mamá. Cuando llegó a la casa tardaron en abrirle la puerta, pues tenían miedo de que alguien llegó a buscarlos.

En la escuela los niños estaban descuidados y acosados, sobre todo por parte de una maestra. Jamás recibieron regalo de Papá Noel. Los zapatos y bolsas para la escuela los tenían hechos por ellos mismos, de la paja de maíz. Andaban mal vestidos, y para poder comprar cuadernos y libros recolectaban arándanos, setas y plantas medicinales. A pesar de que eran muy listos y con capacidades de aprendizaje, no tenían las posibilidades para la educación. Tan sólo con un gran empeño consiguieron obtener sus profesiones y posteriormente los empleos.

Salvo una pequeña cantidad de dinero, no les pagaron ninguna indemnización por lo que sucedió a su padre, ya que al comité local no pudieron demostrar que el padre estuvo de «lado correcto» cuando los italianos lo internaron. Incluso llegaron a descubrir que en el caso de que no hubiera muerto en el campo de concentración, lo habrían «eliminado» en Horjul. A pesar de que eran pobres y modestos, de su casa ningún mendigo se fue con hambre. Recordaron las palabras de mamá que siempre les decía: «¡Si no podéis hacer bien a un hombre, tampoco debe hacerle mal!»


Grabado: mayo de 2019, Horjul (Eslovenia)

Entrevista realizada por: Marta Keršič, cámara: Mirjam Dujo Jurjevčič

Preparación para la publicación: Marta Keršič y Mirjam Dujo Jurjevčič