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Ivanka Tominec

Ivanka Tominec nació en 1924 en la parroquia Šentjošt nad Horjulom. Era la menor entre los ocho hijos en total: siete niñas y un niño. Se ganaban la vida con la agricultura y molían cereales en un molino. Ya que tenían una sierra y mucho bosque, el padre vendía la madera. Mamá murió en 1935 cuando Ivanka tenía diez años. El padre se encargaba de la familia, y las hijas mayores tenían que servir.

Al iniciarse la guerra Ivanka tenía diecisiete años. Sintió el peso de la ocupación, vivía en temor permanente ante la violencia revolucionaria y fue testigo de asesinatos y robos realizados por partisanos en su parroquia. Partisanos tenían la intención de llevarse también a ella y a sus hermanas. Los lugareños vivan en un temor permanente y jamás volvieron a recuperar la seguridad. Dormían en la casa de los amigos en el centro de la aldea, y por las mañanas volvían a sus casas. No sabían qué iban a encontrar, temían que todos sus bienes estuvieran robados o sus casas quemadas.

En 1943 Ivanka se casó con Matevž, un muchacho de la vecindad, que en aquel entonces ya se había alistado a la Guardia Nacional. Al terminarse la guerra, emprendió el viaje de refugiado con su marido y su hija. Se llevó consigo tan sólo unos pañales, un poco de pan, manteca y se fueron. Viajaban en un automóvil de carga viejo. La familia de Ivanka llegó entre las primeras a Carintia. Ivanka se acuerda bien del viaje fatigoso a Carintia a través de Ljubelj. Luego siguieron hacia Lienz, donde se alojaron. Vivían en casa en una aldea. Para ganarse un poco de comida y poder sobrevivir, los hombres ayudaban a los agricultores. Cuando el campo de refugiados en Lienz se cerró, los trasladaron a Špital. Afortunadamente y gracias a la intervención de la familia Žitko no los regresaron a Yugoslavia. Ivanka y Matevž permanecieron once años en Špital. Matevž trabajaba para sostener la familia. Su familia creció por una hija más. Entretanto Ivanka se enfermó por una neumonía grave y estuvo hospitalizada hasta nueve meses. Debido a sus pulmones enfermos, todavía no se atrevían a mudarse a América.

Por fin se cumplieron las condiciones y surgió la oportunidad para la mudanza y el embarque a América. Al llegar a los Estados Unidos, iniciaron desde cero y por tercera vez tuvieron que crear las condiciones para vivir. En Eslovenia dejaron la casa con todos los bienes que les fueron confiscados y nacionalizados. Las pruebas de la vida la hicieron más fuerte. Conservó un gran amor hacía la tierra natal y la lengua eslovena.


Grabado: 12 de octubre de 2011, Cleveland (EE.UU.)

Entrevista realizada por: Marta Keršič, cámara: Jelka Piškurić

Preparación para la publicación: Marta Keršič y Mirjam Dujo Jurjevčič