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Helena Alenka Bizjak

Franc Bizjak nació en Trieste en 1911. Su padre era Franc y madre Eufemija, de nacimiento Turk. El padre era guardia policial, y la madre costurera. En la familia nacieron cuatro hijos. Puesto que los padres eran nacionalmente conscientes, decidieron matricular a sus hijos en la escuela nacional eslovena, a pesar de que la italiana estuviera más cerca. Al terminarse la Primera Guerra Mundial y constituirse Yugoslavia, la familia se mudó a Maribor, porque el deseo de los padres era que sus hijos tuvieran el contacto con el entorno esloveno y la posibilidad de educación en esloveno. En primera época de su estancia en Maribor eran muy pobres y constantemente endeudados. Varias veces le confiscaron propiedades y le quitaron casi todo, salvo camas. A madre le quitaron la última fuente de ingresos – la máquina de coser. El hijo Franc primero terminó la escuela secundaria de electrotecnia, y luego también la secundaria de ciencias naturales y técnicas. Llegó a vivir lo que era la pobreza, pues no pudo comprarse ni siquiera los libros para la escuela y desde entonces mostró el interés por las cuestiones sociales y de trabajadores. Obtuvo empleo como oficial de correos, simultáneamente no dejaba de estudiar y trabajaba en varios lugares en Estiria, Carintia y Transmurania. En la época de la dictadura real que impedía la constitución y actividades de las sociedades, se afilió a la organización Narodna odbrana y como activista joven actuaba por los intereses de los emigrantes de la región litoral. En Maribor en 1931 fundaron la sociedad Nanos que reunía numerosos emigrantes que escaparon de la violencia fascista en región litoral. Franc era secretario de la sociedad durante dos años. La sociedad tuvo sus oficinas y espacios, coro, grupo de teatro, sección de propaganda y sección de bienestar social. Organizaron una conmemoración para las víctimas de Basoviza. Cuando se fue a trabajar en Murska Sobota en 1938, Franc se afilió a la sociedad local de los inmigrantes litorales bajo el nombre Soča. En 1938 se fue al servicio militar en Zemun. Al volver (en 1940) se casó con Milica, de nacimiento Marinić, de nacionalidad croata. Tuvieron dos hijos: a Alenka en 1942 y a Riko en 1943.

En 1940 fue trasladado a Šmarje pri Jelšah donde se encontraba en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Siendo movilizado del ejército yugoslavo, era testigo de su desintegración. Se encargó de que sus padres también se mudaran a su casa, porque existía gran peligro del desplazamiento forzado. Por cierto, en Maribor había muchos partidarios de germanización cuya intención era desalojar a la familia nacionalmente consciente. Pero, siendo que el padre estaba enfermo y yacía en la cama, eso no sucedió. Al hijo Franc no desalojaron porque las autoridades de la ocupación alemana lo necesitaban en el servicio, ya que hablaba alemán. En su casa entonces habitaba también su hermano que era conocido como ideólogo comunista. Sabía que tenía que retirarse. Por eso se fue a Babno polje en 1942 y se quedó en la casa de la hermana que era maestra. En junio de 1942 los italianos fusilaron a todos los hombres en Babno polje, entre ellos también a Riko, hermano de Franc.

Gestapo no dejaba de rastrear a Franc, por lo cual siempre ha estado en alerta. Varias veces recibió la invitación de movilización, pero no se presentó. La esposa de manera mediata apoyaba a los luchadores partisanos y mantenía contactos constantes con ellos a través de los mensajeros. Franc no pudo afiliarse al movimiento partisano, porque con ello daría el motivo al ocupante alemán para que desalojara la familia entera, lo que abuelos no podrían sobrevivir. Por eso actuaba de fondo y ayudaba lo que podía. Al terminarse la Segunda Guerra Mundial enseguida se activó. En Šmarje pri Jelšah trabajaba como voluntario, ayudaba al médico local Dr. Lorger que se encargaba de los heridos y enfermos. Hacia pancartas y redactaba las comunicaciones para las reuniones políticas y otras acciones de propaganda, al igual que para las elecciones para el parlamento constitucional en noviembre de 1945. Gestionaba el equipo de propaganda para el distrito, redactaba los artículos para las revistas Slovenski poročevalec y Ljudska pravica, era presidente de la asociación deportiva y presidente de la sucursal sindical en Šmarje. Colaboraba como conferenciante y orador en varias celebraciones y reuniones políticas. Franc escribió en una de sus memorias: «… en mi trabajo no vacilé en ningún momento; mi lucha para establecer la soberanía del pueblo era constante y firme.».

El 17 de septiembre de 1947 bajo la orden de la administración de correos lo trasladaron a Gorizia donde enseguida se puso a trabajar en la organización de la operación de la oficina de correo del distrito. En noviembre del mismo año se lo acompañaron otros miembros de familia y todos juntos se fueron a vivir en Volčja Draga. En la época del Informbiro temía que lo llevasen a Goli otok. Era el primer gerente de la oficina de correos en Gorizia, incluso antes de la fundación de la ciudad de Nova Gorica. Luego lo nombraron director de oficina de correos justo ahí. Se hizo miembro del partido, pero en 1966 la UDBA lo quitó de esa posición. Le rastrearon todo el tiempo, por lo cual tenía claro que era mejor que se retirara.


Grabado: 28 de octubre de 2019, Študijski center za narodno spravo (Centro de Estudios para la Reconciliación Nacional), Liubliana (Eslovenia)

Entrevista realizada por: Marta Keršič, cámara: Mirjam Dujo Jurjevčič


Presentamos el libro Dedek in Mihec de la autora Helena Alenka Bizjak. El subtítulo del libro es Iz Trsta v Maribor – pobeg primorske družine pred zmajem fašizma y cuenta sobre los tiempos después de la Primera Guerra Mundial, cuando un gran número de familias eslovenas nacionalmente conscientes se vieron obligadas a mudarse de Italia a Eslovenia. En el libro la autora describe una parte de la historia de su familia por medio de la narración literaria, es decir pinta los acontecimientos históricos como una conversación entre un abuelo y su nieto. Aunque esté complicada y dolorosa, Helena Bizjak transmite el tema del libro en una forma que el lector descubre durante la lectura que también en los tiempos de guerra, tentaciones y enemistades es posible conservar la humanidad y compasión.

En la introducción del libro el páter Franc Kejžar comenta que Helena Bizjak tiene su «…pluma orientada de una manera para llevarla a una buena dirección. Ahí, donde diremos: Pero eso está bien. Maravillosamente transforma toda la realidad en lo bueno.»

El libro se publicará en el trigésimo aniversario del estado esloveno y estará dedicada a todos que les encantan las reuniones con las memorias y sienten cariño hacia el pueblo esloveno.


Entrevista realizada por: Marta Keršič, cámara: Mirjam Dujo Jurjevčič

Preparación para la publicación: Marta Keršič y Mirjam Dujo Jurjevčič