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Anton Ivanetič

Anton Ivanetič nació en 1937 en Semič.Su padre Jože primero era partisano, y más tarde se afilió en guardia cívica. Su madre estuvo en contra de los partisanos, por lo cual convenció a su padre que abandonara a los partisanos y se alistase en la guardia cívica. Una tarde, al regresar con los hijos de la visita a unos vecinos, los partisanos la estaban esperando ante su casa. Demandaron que les dijera dónde estaba su esposo, y si no, que la iban a disparar. Entonces les dijo que la mataran, y también a los hijos. Anton recuerda como todos estuvieron asustados. Los partisanos ordenaron a la madre que dijera al padre que se presentara ante los comandantes partisanos. En el caso opuesto, la iban a matar a ella. El padre luego sí se presentó ante los partisanos, pero desde entonces no volvió a casa. Anton está convencido que una vecina lo denunció a los partisanos por unos rencores del pasado. Pronto después del nacimiento de la hermana de Anton, en diciembre de 1943, el padre desapareció sin dejar rastro. A pesar de todo lo estaban esperando durante muchos años después de la guerra. Supuestamente la gente entonces sabía lo que ocurrió con él, pero si cualquiera empezó a hablar de eso, lo mataron.

Después de la desaparición del padre, la familia sufrió mucho por la escasez de la comida. La madre se volvió amargada y según las memorias de Anton, jamás lo abrazó. El trabajo tuvo la prioridad sobre la escuela. Además, tuvo que renunciar de los bienes materiales básicos y también era privado del amor de madre. Una vez nevaba mucho y tuvo que ir descalzo a la escuela, y de escuela a casa. Luego ya no iba a la escuela hasta la primavera, porque no tenía calzado. Por eso pasaban los inviernos encerrados en la casa. Vivían en gran pobreza, por lo cual la madre envió al hermano mayor a los abuelos y al tío Jože que lo pegaba gravemente. Durante un tiempo la hermana también estuvo ahí y luego una vecina la llevó a su casa. Anton tuvo que irse a una granja en la que trabajaba como sirviente y ahí frecuentemente lo golpeaban y menospreciaban. Durante el verano no pudo ir a la escuela porque tuvo que trabajar en la granja. Terminó cuatro grados de la primaria.

Anton sufrió mucho y está convencido que el padre se habría encargado bien de la familia, si hubiera sido vivo. De esa manera, mamá a duras penas sustentaba y educaba a los hijos. No tenía ingresos. Servía en las granjas y los granjeros le daban un poco de harina. Como familia eran extremamente descuidados. Les decían «sobenkarji» – muertos de hambre.

Después de la guerra el municipio Črnomelj organizó la educación para los huérfanos de la guerra. Así le posibilitaron la educación también a Anton y a su hermano menor. Estaba alojado en una residencia de aprendices. Era aprendiz de herrero y trabajaba duro, pero con mucho afán, en una forja. Después de un año y medio tuvo una bronca con un ayudante en la forja que golpeó a Anton fuertemente sin ninguna razón. Anton no pudo superarlo, por lo cual interrumpió el aprendizaje. Se quedó en Liubliana y obtuvo un empleo en empresa Globus-Špedicija. Después de eso se fue al ejército. Desde que terminó el servicio militar en 1961 hasta la independización en 1991 trabajaba como transportista. Luego obtuvo otro empleo en la empresa de mantenimiento de carreteras y ahí se quedó hasta la jubilación. Anton dice que nadie lo invitó a hacerse miembro del partido, ni en el ejercito ni en el trabajo. Supone que la razón era que sabían sobre su pasado, o sea, porque los partisanos mataron a su padre. También había dificultades al matricularse su hijo en la academia policial, porque tenían los datos sobre el abuelo. Pero lo aceptaron porque había mucha demanda de policías. Anton cuidaba de su madre lo mejor que pudo. Porque tuvo que desalojar la casa en la que habitaba antes, le consiguió otra casa modesta sin electricidad ni agua. Cuando la madre ya no pudo encargarse de sí misma, le consiguió una plaza en una residencia para la tercera edad, pero ella no quiso quedarse ahí. Varias veces incluso huyó y la última vez trágicamente falleció tras saltar al río Krka en Novo mesto.

Según las enfatizaciones de Anton, el hermano de madre – Jože era partisano empedernido. Se supone que el tío incluso mató a varias personas. Una vez captivó a dos o tres guardias cívicos y los mató en el mismo centro de la aldea. Todos los aldeanos le suplicaban que no lo hiciera, pero nadie se atrevió a enfrentárselo. La gente tenía miedo de su tío también en posguerra. Llevaba una escopeta consigo y no permitía que nadie pisara su tierra.

A pesar de una vida difícil, llena de pruebas y carencia de cariño de los padres, Antón siempre superaba todas las pesadumbres con buen humor y júbilo.


Grabado: 9 de febrero de 2011, Študijski center za narodno spravo (Centro de Estudios para la Reconciliación Nacional), Liubliana (Eslovenia)

Entrevista realizada por: Marta Keršič, cámara: Mirjam Dujo Jurjevčič

Preparación para la publicación: Mirjam Dujo Jurjevčič y Marta Keršič