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Albinca Žonta Malavašič

Albinca Žonta Malavašič nació en 1933 en Šentjošt nad Horjulom. En su familia nacieron nueve hijos. Mamá Marjanca (de nacimiento Malovrh) era oriunda de Potok, caserío cerca de Šentjošt, y papá Janez era de Idrija. Era discapacitado. En Šentjošt era sacristán, por lo cual toda la familia vivía en sacristía.

Albinca tenía nueve años cuando inició la Segunda Guerra Mundial. En julio de 1942, cuando atacaron Šentjošt, los partisanos incendiaron su casa recién renovada. Los miembros de la familia se salvaron sólo debido a que mamá reaccionó rápidamente. Se quedaron sin todo, sin ropa y sin comida. Todo su ganado fue quemado, salvo las ovejas que solas encontraron su camino a libertad y huyeron. Luego la familia encontró el amparo en la casa de uno de los lugareños. Albinca aún recuerda muchas memorias aterradoras de acontecimientos crueles de los tiempos de guerra. Partisanos no dejaban de amenazarles, por lo cual papá y mamá ya no se atrevían a dormir en la casa. En los tiempos de guerra había mucha violencia revolucionaria. Albinca tuvo que afrontarse con la muerte de dos hermanos suyos: a hermano Alfonz los partisanos lo mataron el día 1 de abril de 1945, cuando llevó la comida para los miembros de Guardia Nacional en la ocasión de las Pascuas. Era estudiante de teología y hablaba siete idiomas.  

Después de la guerra, por miedo ante la venganza de los partisanos, la familia Žonta se fue a través de Ljubelj hasta el campo de refugiados Vetrinj adonde se retiraron con los miembros demás miembros de la Guardia Nacional y civiles de Šentjošt. Se fueron de su casa el 5 de mayo de 1945. Mamá vacilaba sobre si acompañar a las masas de gente que se retiraban, pero al final sí decidió irse con ellos. Llegaron a Vetrinjsko polje sin nada. Se hicieron una especie de amparo temporal de las ramas de píceas. Tenían hambre, vivían sin techo y tenían que fiarse de su propia ingeniosidad y habilidades. Más tarde los enviaron de Vetrinj a Judenburg con los demás aldeanos de Šentjošt.

El 3 de diciembre de 1948 Albinca llegó a Argentina con su familia. Se alojaron en el hotel Emigrant. De ahí se fueron a Ramos y quedaron en las habitaciones de un sanatorio. Papá trabajó como sacristán también en Argentina. En Morón trabajaba como barrendero. Mamá estaba enferma todo el tiempo. Murió por cáncer en 1958 entre las primeras refugiadas eslovenas de posguerra.

Albinca se formó una familia en Argentina y se integró en la comunidad eslovena local. Todavía tiene recuerdos bonitos sobre su patria natal.


Grabado: 13 de noviembre de 2014, Buenos Aires (Argentina)

Entrevista realizada y grabada por: Marta Keršič

Preparación para la publicación: Marta Keršič y Mirjam Dujo Jurjevčič