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Mes: noviembre 2021

Jožef Gorše

Jožef Gorše nació en 1942 en Nadlesk, en la municipalidad de Loška dolina. En la Segunda Guerra Mundial a su padre lo enviaron a un campo de concentración italiano, y más tarde a otro alemán. Después de la guerra volvió a casa, pero como no quiso hacerse miembro de la cooperativa, no pudo encontrar un empleo durante cinco años. Luego trabajó de carnicero. Jožef terminó la escuela de fabricante de herramientas y trabajó en la fábrica Kovinoplastika Lož. Durante veintisiete años era miembro de la sociedad de los bomberos voluntarios Prostovoljno industrijsko gasilsko društvo (PIGD) Kovinoplastika Lož. Durante la guerra de independización era miembro del cuartel general de las fuerzas de la defensa territorial Teritorialna obramba (TO) en la comunidad local de Loška dolina y participó activamente en la independización de Eslovenia. Durante toda la vida era también miembro activo de varias sociedades municipales de voluntarios, por lo cual muchas veces fue condecorado y recibió muchos reconocimientos. Durante un año era el alcalde de la municipalidad de Loška dolina.

Ivan Hauptman

Ivan Hauptman nació el 7 de mayo de 1930 en Liubliana. Los años de infancia los pasaba en Stična. Su familia se ganaba la vida con una pequeña granja y el empleo del padre en la oficina de correos en Liubliana. En las circunstancias de la ocupación italiana, esa familia nacionalmente consciente era una piedra en los zapatos para los partisanos. El hermano Tone sucumbió ya durante la guerra, y al otro hermano Vinko lo regresaron desde Vetrinj y mataron en unos de los abismos o bocaminas. Ivan y sus padres fueron trasladaron de Vetrinj a campo de refugiados Špital. Da ahí se fueron a América del Norte como refugiados. Después de muchos años de trabajo duro, Ivan logró establecer una empresa exitosa. Se casó con Pavla y crearon una familia. Entregó toda su alma al trabajo para la comunidad eslovena en Cleveland. Colaboraba en actividades culturales numerosas y participó activamente en la comunidad parroquial de Sv. Vid / San Vito y Marija Vnebovzeta / la Santa María de la Asunción. Dejó una huella clara en la comunidad eslovena.

Anuška Lekan

Anuška Lekan, nacida en 1932, en los primeros días de la guerra vivía en Maribor. Más tarde se mudó a Liubliana con su familia. Ya que su padre era anticomunista decidido, a finales de guerra se retiró a Carintia con sus hijas e hijo. Anuška y su mamá se quedaron solas en Liubliana. Anuška terminó el magisterio y obtuvo un empleo en la casa parroquial Fara pri Kočevju. Su lealtad firme a la Iglesia y fe durante los años duros de posguerra era un acto de valentía. Volvió a reunirse con su familia apenas en 1960, al llegar a América. Una vez más regreso a su patria y apenas en 1963 se mudó definitivamente a América. A pesar de que los refugiados de ahí primero no la aceptasen, luego se sintió muy bien entre ellos.

Ivanka Tominec

Ivanka Tominec nació en 1924 en la parroquia Šentjošt nad Horjulom. Su granja se ubicaba aislada en un caserío en la orilla de Ljubljanica. Al iniciarse la segunda guerra mundial tenía diecisiete años y llegó a vivir los horrores de la violencia revolucionaria en su parroquia natal. Habló sobre los asesinatos en los caseríos y aldeas en la cercanía, sobre los incendios provocados y miedo constante ante los partisanos. Se recuerda también de los italianos de los que asimismo tenía miedo. Se casó durante la guerra, en el otoño de 1943, cuando ya se habían formado las fuerzas de la Guardia Nacional. Dio a luz a hija Ivica. Su marido Matevž, quien se alistó a la Guardia Nacional en Šentjošt, por las noches estaba en el puesto de guardia. Por eso Ivanka muchas veces dormía en la casa de los vecinos. A finales de guerra escaparon juntos con los refugiados. Ivanka se llevó consigo tan sólo unos pañales, un poco de pan, manteca y emprendieron el viaje rumbo Carintia austríaca a través de Ljubelj. Primero vivían en casa en una aldea. Más tarde se mudaron al campo de concentración como los demás refugiados. Afortunadamente no los regresaron a Yugoslavia. Ivanka y Matevž permanecieron once años en Špital. Entretanto Ivanka se enfermó por una neumonía grave, por lo cual no le otorgaron viajar a América – por sus pulmones enfermos. Por fin lograron irse a América en 1956.

Jelka Mrak Dolinar

A pesar de todas las duras pruebas, Jelka Mrak Dolinar no agachó la cabeza y se quedó fiel a sus principios. Con artículos y entrevistas innumerables, y sobre todo en su libro Brazde mojega življenja (Rascaduras de mi vida) como testigo de la época cuenta sobre las atrocidades e injusticas que ocurrieron en tierras eslovenas durante la guerra y en posguerra.

Ivan Lavrič

El señor Ivan Lavrič durante la Segunda Guerra Mundial todavía era menor de edad, pero de todas formas experimentó el arresto, cautiverio y movilización. Después de la guerra estaba en varios campos de refugiados de Italia a Alemania, y al final lo enviaron a Inglaterra. Ahí se casó, se hizo hogar y formó una familia.

Valentin Mohar

A Valentin Mohar lo perseguían los italianos durante la guerra. Luego era partisano en la brigada Prešeren, guardia de asamblea de diputados de Kočevje, miembro de la guardia costera de seguridad, y cuando la guerra terminó, era refugiado en varios campos. Al final se paró en Inglaterra donde se formó familia.

Majda y Alojz Starman

La historia de cónyuges Majda y Alojz Starman inició en Eslovenia. Los dos llegaron a vivir momentos agobiantes y tristes de los tiempos de guerra. Cuando después de Segunda Guerra Mundial huían en una ola de refugiados a través de Ljubelj, Majda tenía ocho y Lojze doce años. Se conocieron en el campo de refugiados en Spittal y ahí se casaron en 1958. Se hicieron un hogar y formaron la familia en Spittal en Carintia austríaca, no lejos del lugar en el que se encontraban las chozas del campo de refugiados.

Anton Ivanetič

Anton Ivanetič nació en 1937 en Semič. Su padre primero era partisano, y más tarde se afilió en guardia cívica. A madre de Anton le amenazaron que iban a matarla si su esposo no se presente ante los comandantes partisanos. Cuando lo hizo, ya no volvió a casa. Desapareció en diciembre de 1943 y jamás llegaron a saber dónde lo mataron. La familia vivía en gran pobreza. A pesar de las pruebas de la vida Anton siempre ha estado de buen humor y lleno de júbilo.

Jože Košir

Jože Košir cuenta la historia de su familia y el destino de sus padres: Jožef y Marija Košir, de nacimiento Beber. Durante la guerra su padre Jožef Košir colaboraba activamente en el movimiento partisano y al terminarse la guerra trabajaba en KNOJ (Cuerpo de Defensa Popular de Yugoslavia) y Armada yugoslava. El día 21 de noviembre de 1949 lo arrestaron e interrogaron por supuesta actividad contra el estado. En diciembre de 1949 lo condenaron y cumplió la pena de privación de libertad de dieciséis años con trabajo forzoso y cinco años de la privación de los derechos civiles en varios campos de trabajo y cárceles.

Vida Vrhnjak Duler

Vida Vrhnjak en su testimonio cuenta la conmovedora historia de su familia que vivía en Pameče y cuya vida fue perturbada por el huracán de guerra. El padre se fue a trabajar a la Baja Carniola, donde luego llegó a ser teniente mayor en la Guardia Nacional. Después de la guerra fue matado en circunstancias no aclaradas. Mamá se quedó sola con seis hijos entre uno y once años. A pesar de grave escasez, acoso y marginalización, los hijos lograron concluir la educación y obtener sus profesiones. En 1990 Vida instaló una placa conmemorativa dedicada a su padre asesinado.

Kristina s. Lea Kastelic

Kristina Kastelic (s. Lea) en sus memorias regresa a los tiempos de guerra que para ellos y su familia eran duros y dolorosos. En Turjak Cristina y los padres perdieron a Jože – su hermano e hijo que tuvo que morir en vez del vecino que era comandante de los guardias cívicos. El comandante luego pidió perdón a madre, y ella se lo perdonó. Kristina concluye que sobrevivieron esos momentos difíciles gracias a la fe y confianza en la ayuda de Dios.

Janez Marolt

Janez Marolt nació en febrero de 1937. Tuvo también a dos hermanos y tres hermanas de las cuales una murió cuando su padre era refugiado. El padre Štefan era uno de los primeros a los que en 1942 los encerraron los italianos. Luego se afilió a los guardias cívicos y Guardia Nacional y en posguerra era refugiado en Carintia. De ahí se retiró a América. Los hijos y la esposa lo acompañaron más tarde, mientras que el hijo Janez tuvo que quedarse en casa y encargarse de la granja.

Kristina Lenc

Kristina Lenc nació en diciembre de 1945, siete meses después de la muerte de su padre. Todavía reúne los datos sobre el destino de su padre, de origen polaca, al que transportaron a Maribor en septiembre de 1944 como prisionero de guerra. En la noche entre el 8 y el 9 de diciembre de 1945 desapareció sin dejar un rastro. Kristina supone que lo mataron los alemanes y menciona también la ubicación donde supone que yazcan los restos mortales de su padre. Desea alzarle un monumento o lugar de memoria modesto.

Kristina Podkrižnik, de nacimiento Pečar e Izidor Pečar

Kristina Podkrižnik, de nacimiento Pečar cuenta sobre la familia de su padre que en posguerra fue encarcelado en el campo de concentración en Šentvid nad Ljubljano. En casa se quedaron la madre y los niños. Se afrontaban con la entrega obligatoria e impuestos altos, así que con duras penas mantuvieron la granja viva. Izidor – el hermano de Kristina se acuerda de los camiones con los que al bosque cercano llevaban a los prisioneros de Šentvid. Eso era lo que pasaba cuando se acabó la Segunda Guerra Mundial.

Mici Malavašič Cassullo

Mici Malavašič nació en parroquia Šentjošt nad Horjulom, tres años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Durante la guerra los partisanos acosaron a su padre. Le amenazaban con la muerte porque en su casa vivía Srečko Huth, un sacerdote joven quien luego fue la víctima de la violencia revolucionaria. Por el miedo ante comunismo la familia Malavašič se fue con los refugiados a Carintia austríaca. De ahí se fueron a Argentina donde llegaron en 1948 y donde Mici se incluyó en la comunidad eslovena y durante muchos años colaboró con las actividades y proyectos numerosos del centro Naš dom.

Albinca Žonta Malavašič

Albinca Žonta Malavašič de Šentjošt nad Horjulom durante la Segunda Guerra Mundial era testigo de la violencia revolucionaria, incendio intencional de su hogar, llegó a vivir el asesinato de sus dos hermanos, todo el tiempo vivía asustada ante los partisanos, y al finalizarse la guerra se vio obligada a retirarse a extranjero por la venganza de los partisanos. Con familia huyó a Carintia austríaca, y de ahí a Argentina donde empezó una nueva vida.

Julka Zelnik, de nacimiento Rožmanec

Julka Zevnik de Horjul jamás vio a su padre, porque nació dos meses después de que los italianos lo habían llevado. Lo internaron en el campo de concentración en Rab, luego en Renicca y después de la capitulación italiana lo trasladaron al campo de concentración Flossenburg en Alemania en el que murió. Con mamá se quedaron tres menores de edad que en aquel entonces cumplieron cinco, dos y un año.

Alojzij Seljak

Janez Seljak era herrero de Lovranovo na Blokah. Cuando los partisanos lo sacaron de la casa en 1942 y lo mataron, su hijo Alojzij tenía nueve años. El padre dejó seis hijos y esposa embarazada.

Helena Alenka Bizjak

Helena Alenka Bizjak cuenta sobre el padre Franc que nació en 1911 en Trieste. Su familia huyó desde ahí a Maribor por la persecución fascista. Siendo empleado de correos, Franc trabajó en varios lugares en Eslovenia. Era secretario en la sociedad Nanos que reunía los emigrantes de la región litoral. Después de la guerra lo trasladaron a Gorizia donde lo nombraron director de la oficina de correos. Se hizo miembro del partido, pero en 1966 la UDBA lo quitó de esa posición.

Lidija Drobnič, de nacimiento Kisovec

Lidija Drobnič de Liubliana en su testimonio nos cuenta sus memorias de tiempo cuando como como alumna de la escuela secundaria estaba encerrada en Ferdreng – hoy día Podlesje (alguna vez área encerrada de Kočevje) en el que en julio de 1949 fue establecido campo de concentración de mujeres para trabajo socialmente útil. Las memorias espeluznantes advierten sobre el hecho de que Eslovenia al terminar la Segunda Guerra Mundial no era un Estado de derecho ni Estado democrático, y que gravemente violaba los derechos humanos y la dignidad humana, en este caso de las mujeres.